Yo, yo, yo.
Noche de póker en DaLat, en directo desde Brooklyn Bagels.
Sube el volumen de los altavoces.
Noche de póker en DaLat.
Vietnamitas en la mesa, tranquilos y limpios.
Los extranjeros aprenden rápidamente qué significa el póker.
Las cartas cayeron en la madera, las fichas en la pila.
Me río tan fuerte que no puedo contenerme.
Bagels caseros, galletas a la vista.
¿Cerveza fría lista?
¿Quién sigue?
Diferentes acentos, el mismo maldito juego.
La misma tarjeta, el mismo riesgo, la misma llama.
¿Quién es el vendedor?
Póker en DaLat.
Bagels de Brooklyn, sin actuaciones.
Póker en DaLat.
Noche real, hechos reales.
Póker en DaLat.
Oye, elige asientos como esos.
Póker en DaLat.
Sí, de verdad que jugamos a eso.
Los lugareños se relajan.
Los extranjeros hacen mucho ruido.
Un gran farol, toda la mesa llena de gente.
Antes era metal, ahora es hip hop.
El café sigue ganando, no preguntes cómo.
Las reglas se explican una vez, tal vez dos.
Sigo arriesgándolo todo como si fuera un juego de dados.
No hay casino, ni gran letrero.
Buena gente, buenos momentos.
Bagels caseros.
Cervezas frías.
Buenas cartas.
Sin miedo.
Póker en DaLat.
Póker en DaLat.
Póker en DaLat.
Póker en DaLat.
Noche de póker en DaLat.
Noche de póker en DaLat.
Bagels de Brooklyn, la misma mesa, el mismo ambiente.
Vamos a regresar.
Noche de póker en DaLat.
En la aplicación DaLat, yo.
Bagels de Brooklyn.