Calle en la colina, la niebla matutina aún se aferra a los tejados.
La suave brisa susurra a través del marco de madera de la ventana.
Da Lat abre los ojos lentamente como una vieja partitura musical.
Y aquí, la luz cae con tanta suavidad.
Paredes de cal blanca entre las risas de los artistas.
El familiar aroma a café y gente con boletos de colores.
Al entrar, se deja atrás el ruido de la calle.
Solo quedan ideas, flotando como flores.
Calle en la colina, donde los sueños cobran forma.
Donde las manos entran lentamente en la creatividad y los corazones.
Respirando el aire de la calle en la colina entre las nubes de Da Lat.
Cada pequeño rincón es un cielo propio.
No solo un estudio, sino un punto de partida.
No solo un espacio, sino una inspiración temprana.
La tarde avanza, las luces amarillas iluminan las casas.
La calle en la colina aún permanece en mi corazón mientras la vida ha llegado.
Calle en la colina, la niebla matutina aún se aferra a los tejados.
La suave brisa susurra a través del marco de madera de la ventana.
Da Lat abre los ojos lentamente como una vieja partitura musical.
Y aquí, la luz cae con tanta suavidad.
Paredes de cal blanca entre las risas de los artistas.
El familiar aroma a café y gente con boletos de colores.
Al entrar, se deja atrás el ruido de la calle.
Solo quedan ideas, flotando como flores.
Calle en la colina, donde los sueños cobran forma.
Donde las manos entran lentamente en la creatividad y los corazones.
Respirando el aire de la calle en la colina entre las nubes de Da Lat.
Cada pequeño rincón es un cielo propio.
No solo un estudio, sino un punto de partida.
No solo un espacio, sino una inspiración temprana.
La tarde avanza, las luces amarillas iluminan las casas.
La calle en la colina aún permanece en mi corazón mientras la vida ha llegado.