Uh, sí, sí, sí Uh, uh, uh, sí, sí
Un tipo se metió demasiado rápido. Toda la mesa se quedó paralizada pensando en el pasado.
Él dice, confía en mí, ojos demasiado abiertos. Eso es bravuconería mezclada con orgullo.
Bagels de Brooklyn, zumbando en la parte de atrás El horno todavía caliente, la cerveza todavía crack
El olor del pan se abre paso entre el humo. Cara seria y luego alguien bromea.
Sentí que el bajo se mantenía bajo Las patatas fritas son como truenos cuando se van
Calma vietnamita, sonrisa extranjera. Todo el mundo se inclina.
Se rompe una carta, toda la sala reacciona. Alguien grita: "¡No, eso es crack!".
Los vítores resuenan, las risas estallan. Así es como se transmiten las historias.
Bagels de Brooklyn, brillo nocturno. Magia casera, flujo constante.
Galletas desaparecidas, nadie sabe que el póker te enseña cómo va, sí
Un tipo juró que casi lo consiguió. Otro mintió solo por costumbre.
El farol se convierte en leyenda en el bar. La verdad no importa, el ambiente es lo que importa.
Cambio de pila, cambio de pila a la derecha. Nadie amargado, nadie apretado.
Ganar se siente dulce, perder se siente ligero. Esa es una noche excepcional, bien hecha.
Siente cómo gira, cómo se baraja la baraja. La mano sigue temblando, el corazón aún sutil.
Los bagels de Brooklyn, mantienen la escena Como el fieltro, tranquilo y limpio
Alguien dijo que era el mejor de todos los tiempos. Alguien dijo que lo recordaré para siempre.
Esa es la olla, nadie la repartió. Ese es el premio gordo, ese es el golpe.
Siguiente mano baja, la tensión se reinicia. Misma mesa, la gente respeta.
El corazón sigue hablando, el bajo sigue zumbando. La noche no termina hasta que la historia termine.