No te muestres demasiado seguro de ti mismo. No te muestres demasiado asustado.
Cada mano cuenta una historia, pero no siempre la verdadera.
A veces, la confianza vale más que los reyes.
A veces, el silencio habla más alto que las palabras alrededor de esta mesa.
Todos están pendientes de las cartas, de la gente, de la pequeña sonrisa, de los dedos nerviosos,
La taza de café que de repente deja de moverse.
Sigue respirando despacio, sin prisas, deja que se pregunten.
Tal vez lo tengas todo. Tal vez no tengas nada.
Nadie lo sabe. Nadie lo sabe.
Farolea como si lo dijeras en serio. En el momento, en la habitación.
Mantén la mirada fija, cuenta hasta tres y luego levanta la vista.
Tal vez tengas monstruos en tus manos, tal vez siete de altura.
Nadie lo sabe hasta que termina.
Boston se levanta sin pestañear. Stan sonríe demasiado.
Leo apila otra torre en silencio.
El novato parece aterrorizado y, sin querer, tiene la mano más fuerte.
Alguien empieza a hablar demasiado. Otro deja de hablar por completo.
Ambos sospechamos. Todo el mundo se convierte en detective.
buscando pistas que probablemente no existen.
El póker no miente. El póker no dice la verdad.
El póker es contar historias, decisión a decisión.
A veces, el mayor farol es retirarse.
A veces, la mejor opción es guardar silencio.
Pop, pop, pop, súbelo.
Pop, pop, pop, súbelo.
Pop, pop, pop, súbelo.
Levanta la cabeza, haz una pausa, sonríe.
Toma un sorbo de café y aparta la mirada.
Empuja las fichas hacia adelante.
Todo dentro, todo dentro, todo dentro, todo dentro, todo dentro, todo dentro.
Vendedor, es tu turno.
Alguien susurra. Creo que tiene otra respuesta.
Creo que está mintiendo. Una tercera persona se ríe.
No creo que ni siquiera lo sepa.
Quizás ese sea el secreto. La mejor cara de póker es simplemente divertirse.
Porque cuando uno está relajado, la gente empieza a imaginar cosas que no existen.
Y ahí es donde comienza la magia.
Haz como si lo dijeras en serio.
No para engañar a tus amigos, sino para ponerte a prueba.
Mantén la calma, mantén la curiosidad, mantén la imprevisibilidad.
Gana con humildad, pierde con estilo.
Ríete de todas formas, porque mañana nadie se acordará.
Cada ficha que jueguen, recordarán ese farol increíble.
Todo el mundo sigue discutiendo sobre póker, póker.
Sube, llama, retírate, sonríe.
Las cartas vuelven a la baraja.
Las fichas vuelven a sus pilas.
Pero las historias siguen creciendo cada domingo alrededor de esta mesa.
Alguien crea otro farol legendario.
¿Fue real o no lo fue?